lunes

El caracol

Nada se compara con este instante -
- ávida de todo
descompuesta y medio dormida -
ce briut entre mis ojos mis manos -
estoy irradiando aire -.
Una inconmesurable caricia auditiva
me conecta entre tanto con el todo
- como un silbido sin origen viajando por una calle empedrada
y una luna sobre un pueblo
y una niebla que descansa intacta sobre cada muro y cada faro.
Abrir y cerrar los ojos
y corroborar la vista,
¿Qué sería del mundo sin estos ojos para acariciarlo?
No todo tiene nombre,
- el todo
- el nada infame
- el más exacto.
Dios nada en las olas estrelladas.
Podría nombrar mi estado equivocadamente,
no tiene un nombre,
es una única vez,
En la que pienso en él y encuentro silencio
- y escucho sus ojos y me pierdo.
Es entre tanto, el abismo exquisito
- quien nos acontece
el silencio
- mientras guardo distancia,
un cristal me sostiene solamente.