Engrandecer mi cuerpo, para que grite y reconforte otro cuerpo. Ser volutas de vida que se expande. ¡Gritar! alzar la vida y la voz. Por primera vez en mucho tiempo, parece que nazco de nuevo, que el cielo es más amplio y está más alto, que hay más personas que nunca en el planeta. Que la vida no me guarda ningún secreto, me lo cuenta, me lo susurra, hacemos el amor por la noche,yo pertenezco a todo, y soy yo, tan yo sin deber pertenecerle a nada. Sin necesidad de atarme me siento enraizada, no me amarro, me uno, no duele la ausencia, es un trastoque de la visita que se anticipa al tacto.
La voz no es eco, más en este cuarto. No hay más murmullos de destino que fatigan la mente. Lo toco hoy, completo, lo palplo deglutiéndolo, soy la verbena de la noche que no descansa en el verano. Somos los dos el cumplimiento de un edicto que permanece hasta este instante, intacto, porque se rompe, se clarifica en trozos, somos amantes, víboras de asfalto, jóvenes cuerpos que devoran el tiempo
Que se detienen sólo a recobrar el apenas exiliado aliento debajo de las sábanas. Una necedad de ser, de repartirse equitativa, equivocadamente, darse nada más al mundo como se ha venido, sin beneficio, sin metas fijas, sin logros cumbre, sin fanfarrias.
Somos dos necios incluyentes. Lo amo.
martes
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 commenti:
Publicar un comentario en la entrada