un montòn de ruiditos
que no logran acomodarse nunca
No sé si crean armonìas o sòlo un escandaloso momento
no sé si vale la pena tratar de domarlas
o sòlo dejar, o esperar, que se me salgan por los ojos,
las manos, las piernas.
Quizà mejor quieran fluir en los ingredientes de mi comida,
puede ser que al final prefieran el silencio
y yo las olvide
o las escuche mejor en el falso abandono del paso de los dìas
Mientras tanto no sé qué hacer con ellas
me hacen sentir viva, agitada, llena de cosquillas
Su existencia, inefable o no, me presenta hoy el eco, la risa,
las canciones, la melodìa, el ruido o ese algo inaferrable que hierve
ahora en mi espìritu, en este escalòn que estoy pisando,
en esta boca sedienta de intercambios.
0 commenti:
Publicar un comentario en la entrada