sábado

B.

Esto es todo lo que puedo decir;

Dirijo hacia tí mis ojos
que no saben cosas,
 te toco con éstas manos invisibles
pensarte se transforma
 y la palabra es agua.

Si supiera algo del fondo del mar
levantaría canciones de luna encima de tu piel
porque éstos labios
que no saben cosas
susurran olas y caricias
espuma
y el mar es tu boca si te canto.

A veces soy de tierra
me sangra una abertura
y nacen flores como lágrimas
que crecen con tu lluvia de presente
silenciosas
porque tampoco la piel conoce cosas.

Mis huesos de memoria se olvidan de la carne
y algo me abandona, una muerte
que en cambio sí me sabe,
detrás de las estrellas me contempla
me toca, pero aún así me salen hojas,
y soy la rama
el nido,
el pájaro que llega y que se va.

El fuego se alimenta de la tierra
y no le teme al agua
su muerte nace en la llama que desciende
se encuentra con el centro
se conmueve muriendo hacia el vacío
se ilumina en el ave que se aleja.

Arde algo adentro
como el mar que bulle
cuando la luna despierta sus humores
quema como la tierra cuando la lluvia remueve las semillas
cuando convulso el cuerpo se apaga la conciencia.

Ahí nadie sabe cosas
los latidos se escuchan

¿habita alguien el silencio?

Desde esa raíz que nos ignora yo nos miro
solamente despacio toco el viento
que también me toca
a través de tí.